Sobre arte contemporáneo


Fuente: Totum Revolutum
Hace ya cierto tiempo, me reconocí incapaz de opinar sobre el arte contemporáneo, pues a mi parecer, existían tantos misterios en torno a esta época del arte, que me resultaba incomprensible. Sin embargo, hoy puedo darme cuenta que tal prevención era más por prejuicios que por percepción de misterios.
Debo aclarar que es muy posible que siga ignorando las mismas cosas que entonces, pero tal vez ya ignore un poco menos y trate de entender un poco más. Por esta razón, a continuación haré un breve recuento de lo que he aprehendido hasta el momento en este curso.

Para poder entender cómo se desencadenó lo que hoy conocemos como arte contemporáneo, fue necesario tener en cuenta los grandes sucesos que marcaron el siglo XX y que, por ende, permearon  y redefinieron el arte, principalmente la Segunda Guerra Mundial.
Se sabe que después de la Primera Guerra Mundial fueron muchos los que se desilusionaron del ser humano al contemplar las atrocidades que era capaz de perpetuar, y desde el mundo del arte fueron muchos los movimientos que reaccionaron ante esto, como por ejemplo el Dadá y el surrealismo. La desilusión experimentada fue tan grande, que estos artistas irreverentes vieron la necesidad de quitar la cortina y confrontar al mundo con su cruda realidad.

Pero estos movimientos, pese a que gozaron de un corto florecimiento entre los años 20’ y los 30’, se vieron estancados en el momento que estalló la Segunda Guerra que, al sobrepasar por mucho la cantidad de víctimas hasta el momento cobradas por cualquier otra guerra, demostró el gran potencial que tiene el ser humano de autodestruirse.


Fuente: Emaze

Después de miles de bombardeos, de muertes y del lanzamiento de una bomba nuclear que arrasó con dos ciudades enteras, ¿qué se supone que se debe pintar, esculpir o fotografiar? ¿de dónde se saca la inspiración para representar miméticamente algo bello?

Muchos critican el arte contemporáneo, se le tacha de irracional, absurdo e incluso de ridículo, pero es que son pocos los que se detienen a comprender el difícil contexto en el que este surgió. O tal vez, más allá de cómo surgió, es entender las dinámicas bajo las que se desarrolla, se mantiene y se reproduce, porque si hay algo que se debe tener en cuenta es que este arte es una forma de cuestionar todas nuestras certezas; y podemos observar esto en El acto creativo de Duchamp, cuando en un par de líneas desmitifica la figura del artista como genio y señala que lo que realmente debe apreciarse en estas obras, sobrepasando la técnica y el discurso que se le aplique, es el contraste entre lo que se expresa intencionalmente y lo que se plasma sin intención.

El ser humano no es únicamente racional, no es perfecto y tampoco es estático, por lo que debe permitirse conocer sus diversas facetas, ya que por terribles que estas puedan parecer, el conocerlas nos proporciona mejor manejo de ellas.

Fuente: Paraíso Cultural
El artista debe dejar de temer al error y admitir que todo es un proceso que hace parte de un constante cambio. Así como los tiempos cambian, la concepción y la forma en la que se hace arte también. Esto se puede observar con John Cage, quien muy consciente de lo que hace, le presenta al mundo su composición Water walk, interpretada con instrumentos totalmente cotidianos; y su 4’33’’, donde resalta la especial importancia del silencio y de paso confronta al público con lo establecido y lo aceptado.
¿Quién dice que la obra de arte es creación única del artista?

¿Y si el artista es un simple mediador entre su contexto, la obra y el público?
Así como Andy Warhol, que entre múltiples seriaciones de íconos y objetos cotidianos, logró enseñarnos la realidad norteamericana de su momento, confrontándonos sutilmente con aquello que tanto nos esmeramos en naturalizar.

En conclusión, es cierto que no todo lo que se produce actualmente es digno de llamarse arte, o tan siquiera de apreciar, pero se debe ser muy inteligente y cauteloso antes de emitir un juicio de valor sobre un tipo de arte que no hace más que responder y reaccionar ante el statu quo impuesto desde hace varios siglos.




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